Psicología educativa

niña contenta

Psicología educativa basada en la evidencia y el neurodesarrollo

La psicología educativa se centra en el estudio y la intervención sobre los procesos de aprendizaje, desarrollo y adaptación del niño o adolescente en el contexto escolar.

Trabajamos desde un enfoque contextual y basado en evidencia científica, entendiendo que el rendimiento académico y el bienestar del alumno están estrechamente ligados a factores cognitivos, emocionales y del entorno educativo en el que se desenvuelve.

Gran parte de las dificultades que observamos —problemas para aprender a leer, mantener la atención o controlar los impulsos— están relacionadas con redes neuronales que funcionan de forma deficitaria y que dan lugar a estos comportamientos disfuncionales.

Por eso, nuestro tratamiento incorpora un componente neurocognitivo, dirigido a estimular específicamente estas redes, con una metodología que se apoya en los modelos teóricos de la psicología del desarrollo y la neuropsicología.

¿Cómo lo hacemos?

Partimos de una valoración del perfil educativo del niño o adolescente, identificando sus fortalezas, sus dificultades y los factores del entorno escolar y familiar que puedan estar influyendo en su proceso de aprendizaje. A partir de ahí, diseñamos un plan de intervención orientado a mejorar el rendimiento académico, la adaptación al entorno escolar y el bienestar emocional del alumno.

El equipo implicado en este trabajo está formado por profesionales especializados en neuroeducación y trastornos del aprendizaje —psicólogos, psicopedagogos, logopedas y maestros en audición y lenguaje—, lo que permite abordar cada caso desde distintas perspectivas complementarias.

El trabajo puede incluir sesiones individuales de apoyo al estudio y a la organización, orientación a familias sobre pautas y hábitos que faciliten el aprendizaje en casa, y coordinación con el centro escolar para garantizar un abordaje conjunto entre el gabinete, la familia y los docentes.

Cuando el proceso está avanzado y llegamos a la fase de generalización, y siempre que consideremos que el niño puede beneficiarse de ello, proponemos a las familias incorporar sesiones en pareja con otro niño de nivel similar. Este formato introduce elementos propios del entorno real, como la presencia de un compañero como posible distractor, y permite trabajar la generalización de las estrategias adquiridas en un contexto más parecido al escolar, favoreciendo así su aplicación efectiva en el día a día.

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Gabinete Leticia Llano

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